Date de alta en la newsletter y te escribiré cuando esté aburrida o tenga algo interesante que contar. O las dos cosas. O si tengo insomnio. O si hay eventos. O si creo una lista nueva de spotify. O si encuentro la forma de salvar el mundo. O si no tengo a nadie con quien ir a un concierto. O si...

Zapisz Zapisz

y menos mal.

 

Hoy he madrugado. Y llamo madrugar a cualquier cosa que implique despertador. He desayunado. Dos veces. Me han abrazado. Tres. He ido en el metro sin mirar el móvil. He observado gente y me han sonreído un montón. Hoy estaba Madrid de buen humor. He vuelto por fin a sus tejados, hay una vida distinta ahí arriba. Luego, a esa cafetería en la que me llaman por mi nombre y me tienen pillado el punto del café. He leído las noticias. Mujeres acosadas, otra vez. Asesinadas, otra vez. Ignoradas, otra vez. Un mar lleno de gente con miedo. Gente muerta de miedo. Unas fronteras de mierda, unos líderes de mierda, unos principios de mierda. Lo de siempre, vamos.
Por ahora.
Más tarde, he salido de un par de charcos en los que me había metido, he esquivado otro y hay uno en el que estoy deseando saltar. Comer, he comido mal. Cenar, tiene pinta que también. He pasado la tarde en el patio con todos los gatos del barrio y he conseguido controlar las ganas de escribir a. No debería, lo sé.
Ahora son las once de la noche, estoy oyendo a Sabina sentada en un cojín en el suelo y no he hecho nada de lo que tenía pensado para hoy. Y menos mal.

Foto:@germanspaceman

presentación ‘Primero de poeta’ Madrid (parte I)

Aquí os dejo este vídeo que han hecho del día de la presentación de ‘Primero de poeta’ en el Fnac Callao de Madrid. Gracias a mi editora, Mónica Adán, por acompañarme en todas estas aventuras; a Titxu Vélez y a Travis Birds, por el arte; y a todos los que estuvisteis allí, por el calorcito. Soy una chica con suerte.

Libro: ‘Primero de Poeta‘ (Editorial Aguilar)
Texto: Ya ni cerramos los ojos.
Canción: “La chica del tren” – Travis Birds.
Vídeo: David Ríos.
Fotos: Míriam Sanz.

no sé cómo lo hago.

A veces tengo crisis existenciales que suelen coincidir con domingos por la tarde y acabar con botes de nocilla. Entonces recuerdo que quiero comer más sano, hacer más deporte y cuidar más el planeta. Todo esto lo digo tumbada en el sofá, viendo en la tele no sé ni qué y teniendo bastante claro que mañana no empezaré mi vida nueva. Que esta noche dormiré otra vez mal y mañana volveré a no madrugar. Que nadie vendrá a darme la manita para acompañarme a mejorar y que a partir de las 12 ya no se puede ir pisando fuerte. Pero nunca se sabe, y yo ya tengo los planes hechos. Quizá mañana madrugue y sea capaz de llevar a cabo toda mi lista de ‘quereres’. Yo, para empezar, me voy a meter en la cama como en la noche de reyes, como cada domingo, intrigada por si mi lunes viene con sorpresa. Porque oye, igual voy lenta y torpe, igual me paro en demasiados escaparates pero al final, no sé cómo lo hago, siempre acabo llegando.

hasta aquí.

 

A veces me enfado con este mundo egoísta que tenemos, subo el volumen y mando a la mierda. Así, en bajito, no les vaya a molestar. Me tatúo que ‘hasta aquí’ y decido firmemente que voy a mirar sólo para dentro, que el cuidar se va a acabar y que me cambio de bando. Tres paradas de metro después, sólo estoy deseando que mañana, por favor, se me pase.