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quieta ahí.

 

Tengo últimamente una incapacidad total de saber qué y cuánto hacer. Así que quietita ahí, sin tocar nada, que hay que ir con cuidado si pasas cerca de cosas que no quieres romper.

aprendiendo.

 

Nunca me permito estar más de una tarde triste, pero cada cierto tiempo necesito estarlo. Soy incapaz de irme a dormir enfadada con alguien que me importa. Pido perdón cada vez que hace falta y doy las gracias mucho, mucho, mucho. A veces tengo que parar un momento a poner orden…y ahí no puedes entrar. Blandita por dentro. Voy de 0 a 100 en dos pestañeos y rara vez dejo pasar. Pierdo el equilibrio con facilidad. Escribir me hace pupa. Las segundas oportunidades me aburren. Adicta al brillo de ojos. Permeable. Fuerte. Empática. Me preocupo poco. Quiero mucho. Me quieren mucho. A veces, me quiero mal. Aprendiendo.

a través del espejo.

 

Hace un par de cambios de vida que descubrí que estar donde quieres es mucho más divertido que estar donde no quieres. Que decir lo que sientes es bastante más placentero que no hacerlo, y que abrazar cuando te apetece es infinitamente más bonito que cuando te obligan.
Y con todo esto y sus viceversas, aprendí a no darle vueltas a las cosas que me marean, a no hacer nada que tenga que explicar y a no querer nada que tenga que pedir. Aprendí que cuando quieres estar cerca, no estás lejos. Sin más. Da igual lo que diga la letra pequeña del cuento. #PatATravésDelEspejo

let´s dance.

Nunca me cayó bien la gente que se cree superior a otra. Los que van armados hasta los dientes a guerras de almohadas y tienen más ganas de romper que de jugar. Los que te apagan la música si no les gusta lo que suena y sólo te dejan bailar si son sus bailes de salón. Los que todavía no se han enterado de que es mejor sumar que dividir y prefieren pisotear el lado malo que abrazar el bueno. Queridos, hay una fiesta preciosa ahí fuera. Let’s dance.