puñetera.

Al final, las cosas se van poniendo en su sitio…mientras otras se descolocan, claro. No debe haber espacio para todas en el lado bueno. Cuestión de balanzas, supongo. O de equilibrio. Como en ese juego en el que hay que encajar todas las bolitas en sus huecos. En el último movimiento, siempre hay alguna que se va de paseo. Puñetera.