La reina pez

Vega, sin ser ni siquiera consciente de ello, me ha salvado de un par de descalabros . Cuando yo comencé a escribir Primero de poeta, acababa de empezar a vivir en una casa que había tenido abandonada mucho tiempo. Llegué allí rota, triste y sin demasiada energía para empezar de cero. Durante mucho tiempo, me costó conseguir que ese rincón fuera hogar. Pasé meses con una tele, una estantería, un colchón en el suelo de mi habitación, un tocadiscos y mis vinilos. Casi cada noche, mi insomnio y yo, nos poníamos el disco de Wolverines y en ese rato me enfrentaba con algunos fantasmas y, lo que era peor, conmigo misma. Y os aseguro que en esos momentos yo no era precisamente mi mejora amiga. Así que, sin querer, ella pasó muchas horas conmigo en un sitio en el que no dejaba entrar a nadie. Me parecía un tía sensible y con mucha fuerza y ahora que la conozco, sé que lo es. En esa época, escuché muchísima música, descubrí grupos y estilos nuevos, y bailé, grité y lloré en medio de aquella casa que tenía sin amueblar. Todavía hay canciones que adoro porque me ayudaron a soltar.

La segunda vez que Vega amortiguó el golpe, de esto creo que ella ya es un poco más consciente, fue hace unos meses cuando yo perdía a una de las personas más importantes de mi vida. Apenas habíamos hablado pero, una vez, me dedicó en su concierto de Barcelona La reina pez, que es una canción llena de fuerza, y yo recuerdo que lloré mucho esa noche porque alguien había tenido ese detalle conmigo. Ni me imaginaba que poco después las cosas se pondrían peor y que ella seguiría estando pendiente de mí durante todo el proceso.

Así que sí, es increíble las vueltas que da la vida.

Fotos de Óscar Lafox

El otro día, Vega cerraba su gira en la Joy Eslava de Madrid y me invitó a recitar un poema para abrir su concierto. Fue emocionante hacerlo delante de tanta gente y fue impresionante que todo el mundo mantuviera ese silencio mientras yo leía Resulta que soy fuerte. Ella siempre presume de público y después de vivir lo del otro día os digo una cosa: no me extraña. Disfruté como una niña pequeña de los ensayos, de las pruebas de sonido, del concierto y me contagié como nadie de la banda y de los compañeros que colaboraron ese día (Eva Amaral, Andrés Suárez, Mäbu, Guadi Galego, Budiño, Laura Gómez). No sé si alguna vez volveré a salir a un escenario con una banda detrás o si volveré a recitar delante de tanta gente, pero mi alma de rockstar fue muy feliz por un rato. Gracias, querida, por ser valiente y hacerme un hueco en un día como ese. Fui muy feliz.

Solo por curiosidad, si alguien está leyendo esto, ¿tenéis canciones que os hayan salvado, acompañado u os transporten a algún momento en especial de vuestra vida?

Idiota, por donarte cada esquina de mi cuerpo. Por llevarte a conocer sus recovecos. Te hice un mapa señalando donde herir.

Vega