resulta que soy fuerte.

Me he pasado media vida muerta de miedo por si perdía cosas que ahora ya ni recuerdo. He dudado tanto, que aunque acertara, no era capaz de disfrutar.

De corteza insegura, me creí débil, pequeña y reemplazable. Por no pisar a nadie, nunca me atreví a bailar.

Escribo esto en orgulloso pasado complejo. Una mañana cualquiera, cambié las margaritas por el cara o cruz y me abrí en canal.

Resulta que soy fuerte.
Seguramente igual que antes,
solo que ahora
sí que lo sé.

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